Ay, morena

“Ay, morena”, así se llama una de las piezas que tocaba esta mañana en clase, perteneciente al Cancionero de Andalucía. Ay, morena. Tú y Andalucía, habitantes de mi corazón.

Ay, morena. Cuatro años ya. Y encuentro estas palabras de Fernando Savater que hoy hago mías: “Lo peor es descubrir que nada se derrumba después de la hecatombe, que mañana habrá otro amanecer y sus ojos no estarán para gozarlo. Lo peor es ver que los días se dilatan en su ausencia, y que no hay dolor que pare el tiempo”.

Así es. Nada se derrumba, todo sigue como si nada, menos tú, menos yo. Cuatro años de días dilatados y de dolor acostumbrado. Solo consuela saber que disfrutas de la ansiada paz y que siempre, siempre, estás con nosotros.

Te veo en todos lados y, a veces, hasta te escucho. Pero quién pudiera volver a abrazarte. Quién pudiera sentir tu mirada más allá que en el recuerdo y oir tu voz. Quién pudiera volver a sentir tu mano al despertar y recuperar tus besos.

Hace un par de días alguien me dijo que me parecía mucho a ti. No puede haber mejor piropo. Ay, morena, ojalá.

María

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