Música en vena

Música en Vena - EL blog de María Fernández Dobao

Ayer tuve la suerte y el privilegio de actuar junto a los alumnos del centro donde trabajo, el Conservatorio Profesional de Danza «Carmen Amaya», en el Hospital 12 de Octubre. Esto fue posible gracias a Música en Vena, una asociación sin ánimo de lucro dedicada a mejorar la estancias hospitalarias a través de la música en directo y, en este caso, también a través de la danza.

Conocí a Virginia y a Juan, fundadores de Música en Vena, hace unos años, cuando su proyecto prácticamente acababa de empezar. No pude facilitarles el apoyo institucional que me hubiera gustado darles, sin embargo tuve la oportunidad de poder colaborar ofreciéndoles la actuación de Alejandro Vega, la mejor voz de Andalucía, acompañado por el pianista Fidel Cordero. Fue una actuación increíble para todos en el hospital Clínico, pude comprobar de cerca la magnífica labor que Música en Vena lleva a cabo ofreciendo a los pacientes y a todo el personal sanitario una medicina que la única química que contiene es la emoción. Una experiencia indescriptible para los enfermos, pero también para los músicos que podemos participar.

Ayer, unos cuantos años después, me emocioné de nuevo. Recordé aquellas estancias en el hospital de día en las que me dedicaba a hacer figuras de globoflexia y juegos de magia cuando se acercaba la Navidad, observé esas caras cansadas de tanto tratamiento que se transforman en luz cuando reciben un gesto agradable de un desconocido, reconocí esa mirada del que sabe que está mal pero que agradece estar, al fin y al cabo, y te aprieta la mano diciéndote todo sin hablarte nada.
Las horas en el hospital transcurren de otra manera, bien lo sabe el que lo ha sufrido, por eso hay que agradecer iniciativas como esta, que consiguen hacer olvidar el tiempo y el dolor a través del lenguaje universal del arte, de la música, de la danza, de la emoción.

Me impresionó también la profesionalidad de los alumnos del conservatorio, tan jóvenes algunos, que mostraron una gran capacidad de adaptación a los espacios y a la circunstancia. Bravo por ellos y por sus maestras, y también por el conservatorio, por implicarse en esta iniciativa y darnos la oportunidad de contribuir a esa humanización de las estancias hospitalarias que persigue y consigue Música en Vena.

Foto: Música en Vena.

María

 
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La mentira

LA MENTIRA - El blog de María Fernández Dobao

Parece mentira que una obra que se estrenó en 409 a.C. trate algo tan actual. Hace un par de meses pude disfrutar en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida de la representación de “Filoctetes”, la última tragedia de Sófocles. Filoctetes es uno de los héroes de la mitología griega y la tragedia se sitúa durante la Guerra de Troya. La representación me pareció magnífica y el marco incomparable, destacando sobre el todo el papel de Pedro Casablanc. Reconozco que siento recelo hacia las adaptaciones contemporáneas de obras clásicas, tanto en el teatro como en la ópera, pero esta me pareció brillante.

Filoectetes fue cruelmente abandonado en la isla de Lemnos, y diez años después sus verdugos acudieron a él por el mero interés de conseguir su arco, el instrumento más poderoso para conquistar Troya. Aquellos que le abandonaron injustamente, fueron capaces de usar cualquier arma para conseguir su objetivo, siendo su principal estrategia la mentira y la traición.
El ser humano, desde el principio de los tiempos, es capaz de esconderse bajo la premisa de que “el fin justifica los medios” para justificar cualquier acción que le lleve a su provceho, por maquiavélica e inmoral que sea. En la representación aparece la conciencia, caracterizada magníficamente en un coro de ninfas, esa conciencia que plantea al joven Neptolemo la disyuntiva entre obedecer a sus superiores, anteponiendo el objetivo final a la moralidad, o ser fiel a sus principios.

La mentira se impone, en la obra y muchas veces en la vida, en el 409 a.C. y en la actualidad. El ansia de poder, la necesidad de vencer cueste lo que cueste, la ambición y la falta de escrúpulos están a la orden del día. Y tú, ¿qué opinas?

María

 
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El don de disfrutar

El don de disfrutar

Publicado en la revista «Adiciones» el 25 de marzo de 2013

 Hace unas semanas tuve el privilegio de disfrutar del sonido en directo de una gran orquesta como es la Royal Concertgebouw Orchestra. Una vez más me di cuenta de la fortuna que supone tener la capacidad de apreciar la belleza y el don de disfrutar contemplándola en sus diferentes manifestaciones. Pese a llevar más de treinta años intentando descubrir los entresijos de la música, estudiándola, analizándola, sirviendo modestamente de vehículo para transmitirla a los demás, me sigue pareciendo milagroso que del simple rozamiento de un arco sobre unas cuerdas, de columnas de aire de diferentes longitudes o de unas cuerdas golpeadas pueda salir algo tan maravilloso; la música no puede reducirse a un fenómeno físico-armónico, la música no llega a ser tal si no va acompañada del alma: del alma del compositor, del alma del intérprete y del alma del oyente.

En estos días he podido disfrutar también del directo de dos buenos músicos de jazz y de un prometedor cantaor y guitarrista flamenco. En ambos casos me llamó la atención la humildad de los artistas, de esos portadores de belleza que con su arte consiguen que se nos ensanche el alma. El primero de ellos reconoció el inmenso trabajo de años que hay detrás de lo que nos ofrecieron, pero de la misma manera nos hizo ver que es algo sobrenatural, algo que no viene de ellos, lo que transforma ese trabajo en arte y les permite emitir un poco de luz en esta época tan oscura. El flamenco quiso instruirnos un poco en los diferentes palos, y es de agradecer, pero bastaba con escuchar lo que salía de esas seis cuerdas para darse cuenta de que la música no es sólo teoría, hay algo que va más allá.

Y si hablo de música, de humildad, del alma, de luz, de disfrutar y de hacer disfrutar, no puedo dejarme en el tintero al gran David Larible, que durante diez días nos ha ofrecido su arte en el Circo Price de Madrid. Considerado el mejor payaso del mundo, con una importante y completa formación a sus espaldas y el don de hacer reír a la gente de una manera inteligente y limpia, consigue iluminar las miradas de tres generaciones, despertar la vida del público allí sentado, conmover sin caer en la sensiblería, recordarnos que la música y el humor son ingredientes fundamentales para vivir. Y todo ello desde la más absoluta humildad.

Considero un verdadero lujo poder disfrutar de la belleza en su más amplio sentido: de la que nos ofrece la Naturaleza, de la que nos proporciona el arte, de la de una sonrisa…Es un lujo que no se puede comprar, que no se paga con dinero, es un don divino que he tenido la suerte de recibir. Por mi profesión y mis aficiones he tenido también el privilegio de ver miradas brillantes, sentir corazones encogidos y caras de asombro con inocencia infantil. Disfrutar y hacer disfrutar, dos dones recibidos del Cielo por los que no dejo de dar gracias a Dios, sobre todo en los tiempos que corren…

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