Papá

Papá - El blog de María Fernández Dobao

Papá, me vas a matar, lo sé. Que cómo se me ocurre escribir esto, que quién lo va a leer, que las intimidades no se publican, que qué vergüenza, bla bla bla. Pues sí, es posible que tengas razón, pero yo tengo ganas de proclamar al mundo la suerte que tengo contigo, y qué mejor día que el de tu cumpleaños. Cuando la gente se compra un coche quiere enseñárselo a los demás, cuando se compra una casa quiere invitar a familiares y amigos, la alegría se agranda cuando se comparte y eso es lo que estoy haciendo yo, compartir con quien quiera leerme mi inmensa alegría y lo afortunada que soy porque seas mi padre.

Tenemos la mala costumbre de alabar las bondades de las personas cuando ya no están con nosotros, y yo no quiero esperar a que te vayas para dedicarte unas líneas ni para decir «qué bueno era». Lo escribo ahora que estás aquí aunque te mueras de vergüenza porque sí, papá, eres bueno y mil cosas más: fuente de cariño y amor, sabiduría e inteligencia, humor y perdón, cómplice y confidente, divertido, maestro en todos los sentidos (a veces profesor en exceso), «preocupador» sin remedio, paciente y también nervioso, disfrutón, superviviente nato, mi fan número uno (también mi mayor crítico) y un padre sin igual. Podría hacer una lista interminable…

Un año más, papá, un año más disfrutado y sufrido (nosotros somos más de lo primero, pero no negamos lo segundo), vivido en definitiva. Con ausencias importantes que sé que te han roto el alma, pero siempre tirando p’alante con la protección y compañía de los de Arriba y la nuestra aquí abajo. Qué suerte la mía de tenerte siempre al lado. Sé que a veces resulta extraño que muchos de mis planes sean contigo o que tenga marcadas en el calendario nuestras vacaciones en el paraíso como algo inamovible e imprescindible, pero no me cansaré de decir que esa es una de mis mayores fortunas, no cambio por nada ninguno de los momentos vividos contigo; quizá porque los dos sabemos lo que es perder a quien más quieres, hemos aprendido a disfrutarnos tanto y exprimir cada día juntos. A veces en silencio, a veces riendo, a veces asombrándonos, pero nunca aburriéndonos y siempre con respeto y mucho amor, cada uno en su espacio y con su vida, pero siempre ahí el uno para el otro.

En mi edad es muy frecuente oír en las conversaciones quejas sobre los padres, que estáis mayores, que no oís, que no os enteráis de las cosas, que andáis despacio, que otra vez al médico, que si no es una cosa es otra… Cuánto nos gusta quejarnos y qué poco apreciamos a veces el valor de teneros. No me canso de decir a mis amigos en muchas ocasiones «Disfrutadlos, cuando se van ya no vuelven, y entonces os acordaréis de toda la «lata» que daban y desearíais que siguiera siendo así». Doy gracias a Dios cada día por tenerte y espero que así siga siendo mucho tiempo, de momento ya sabes hasta qué día como mínimo tienes que aguantar 😉

Vamos allá, papá, a por otro año más y a por todos los que vengan, celebrándolo siempre como dices tú: «con alguno más pero ninguno menos». Gracias por tanto. Te quiero. ¡Muchas felicidades!

María

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Ay, morena

Ay morena - El blog de María Fernández Dobao

«Ay, morena», así se llama una de las piezas que tocaba esta mañana en clase, perteneciente al Cancionero de Andalucía. Ay, morena. Tú y Andalucía, habitantes de mi corazón.

Ay, morena. Cuatro años ya. Y encuentro estas palabras de Fernando Savater que hoy hago mías: «Lo peor es descubrir que nada se derrumba después de la hecatombe, que mañana habrá otro amanecer y sus ojos no estarán para gozarlo. Lo peor es ver que los días se dilatan en su ausencia, y que no hay dolor que pare el tiempo».

Así es. Nada se derrumba, todo sigue como si nada, menos tú, menos yo. Cuatro años de días dilatados y de dolor acostumbrado. Solo consuela saber que disfrutas de la ansiada paz y que siempre, siempre, estás con nosotros.

Te veo en todos lados y, a veces, hasta te escucho. Pero quién pudiera volver a abrazarte. Quién pudiera sentir tu mirada más allá que en el recuerdo y oir tu voz. Quién pudiera volver a sentir tu mano al despertar y recuperar tus besos.

Hace un par de días alguien me dijo que me parecía mucho a ti. No puede haber mejor piropo. Ay, morena, ojalá.

María

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La Virgen del Rocío

La Virgen del Rocío - El blog de María Fernández Dobao

Simplemente Ella.
Quiero escribir y no acierto con las palabras, el sentimiento es tan profundo que no logro plasmarlo como me gustaría y como Ella merece. La Blanca Paloma, La Reina de las Marismas, Pastora, Señora y Madre de Dios. Se cumplen cien años de su Coronación y cualquier homenaje que pueda hacerle en papel se me queda pequeño.
En el colegio siempre nos decían que teníamos dos madres, una en la tierra y otra en el cielo, y este concepto tan abstracto, que de niña aceptaba y repetía sin cuestionar, de adulta se ha convertido en una realidad sin la cual, seguramente, sería mucho más difícil vivir.
No consigo recordar la primera vez que la vi, pero desde entonces creo que no ha habido un año en que no haya ido a visitarla y a rezar en la ermita. Fue con mi madre, la de la tierra, con la que creció mi devoción a la Virgen del Rocío, y es uno de los mejores legados que me pudo dejar. Ella me compró la primera medalla, que ahora vela por mi ahijada desde su cuna, y ella me transmitió su fe. No falto a mi cita en agosto y, desde hace unos años, siempre que puedo sin importar el mes, porque verla a Ella es verlas a las dos.
A Ella acudo de día y de noche, en Ella me refugio y siento su amparo, en Ella confío. Ante Ella lloro y ante Ella canto, porque “quien canta reza dos veces”. Simplemente Ella, la Virgen del Rocío.

María

 
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Las tradiciones que me enseñaste.

El blog de María Fernández Dobao - Tradiciones

Eras una amante de las tradiciones, y ese amor ha formado parte de la herencia que he recibido de ti. No se te escapaba ni una, muchas de ellas relacionadas con el calendario litúrgico y otros aspectos religiosos: Cuaresma, Semana Santa, Adviento y Navidad, por no hablar de las oraciones a determinados santos según las necesidades: San Pancracio para la lotería, San Judas Tadeo para las causas desesperadas, San Antonio cuando se perdía algo, etc.

Diciembre es un mes de tradiciones, y me encanta seguir todas las que me enseñaste. Comienza el Adviento, esa época preciosa en que preparamos la Navidad; como dice el Papa Francisco, «Cuando viene alguien querido a visitarnos a casa, predisponemos todo con cuidado y felicidad. Del mismo modo queremos predisponernos para la venida del Señor». Tú preparabas todo, por dentro y por fuera, y yo intento seguir tu camino.

Para el día 1 ya tenías preparado el Calendario de Adviento, siempre con chocolate. Según me enseñaste lo regalan los padrinos a los ahijados, como los huevos de Pascua, y tendrías que haber visto el que le he regalado a mi nueva ahijada, ¡espectacular y con chocolate del rico rico! Ella todavía es un bebé y no puede disfrutarlo, pero yo he querido cumplir la tradición que me enseñaste y que no le falte su calendario en estas fechas, aunque por ahora lo disfruten su hermana y sus papás. Mis padrinos no están desde hace tiempo y, desde que tampoco estás tú, nadie me lo regala a mí, pero para que no me falte (y para no engordar) uno precioso de tela, de Harrods, me acompaña cada Adviento.
Siempre adornábamos la casa en el puente de Diciembre. Ahora me encanta que vengan los niños (ya no tan niños) a la mía y que disfruten también con esta tradición. Te gustaría ver cómo han dejado el árbol y el cuidado con el que han colocado el Misterio tan bonito que me regalaste.

Tengo la cabeza ya en el menú de Nochebuena, de los veintipico que cenábamos en casa cuando éramos pequeños a cuatro que somos ahora en la mía, pero he cogido tu relevo y lo preparo todo con la misma ilusión que lo preparabas tú, ¡hasta he ido a un taller de cocina de Navidad para innovar! A la tradicional lombarda le voy a dar un toque especial gracias a la Escuela de Cocina Telva.

Dicen que la Navidad es de los niños, que la Navidad deja de gustar cuando faltan los seres queridos, pero yo me niego a sentir así, porque el Niño Jesús viene para todos y a cada uno nos entrega su amor.

¿Y tú, qué tradiciones sigues en estas fechas?

María

 

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