Olor a otoño

Olor a otono Blog Maria Fernandez Dobao

Parece que ha llegado el otoño a Madrid, al menos así lo siento desde el salón de casa. Percibo ese color a través de la ventana, el sol no ilumina este espacio como lo hacía últimamente y el ambiente parece teñido de gris. He abierto la ventana y entra ese fresquito que, cuando nos axfisia el calor, tanto añoramos.

Esta luz me recuerda al otoño, me incita a quedarme en el sofá con un buen libro y una taza de té, me lleva a olvidarme de las tareas pendientes para disfrutar de un paseo acompañada ya de una chaquetita. Pero, cuando me he querido dar cuenta, lo que me ha salido es ponerme a escribir y aquí estoy, estrenando blog. A veces me preguntan, y yo misma me pregunto, si me merece la pena escribir regularmente entradas de blog, si creo que alguien relamente las lee. Y la respuesta es que no sé si alguien, más allá de mi padre, lee todo lo que escribo, pero que sí me merece la pena, porque para mí es una manera más de expresarme y comunicarme, de dejar salir pensamientos, emociones y opiniones. Si además consigo llegar a algún corazón o hacer pasar a alguien dos minutos agradables de lectura, mejor que mejor.

Así empecé a escribir. Por eso empecé a escribir. Y a lo tonto me he encontrado con una primera novela de 342 páginas en las manos. Yo escribía ya de pequeña, pero casi todo lo tiraba. Entre las cosas de mi madre encontré hace poco escritos míos de cuando tenía diez años, cosas de niña, pero ya despuntaba esta inquietud. Y casi todo lo que plasmé en papel en la adolescencia lo tiré. Hace unos años, animada por un amigo, empecé con artículos para su revista, y poco a poco empecé a oir con cierta insistencia «tienes que escribir», «escribe algo», «cuenta tu experiencia», y así surgió «Infinito, infinito y punto final».

En este blog verteré mi interior, mis reflexiones, mis pensamientos, mis sentimientos. En vez de dajarlos en una carpeta del ordenador, voy a empezar a compartirlos contigo. Si quieres recibirlo directamente en tu correo pincha aquí. No te garantizo ninguna frecuencia, igual hasta me arrepiento de esta idea, pero hoy por hoy, tengo ganas de escribir, ¿será culpa del otoño?

Bienvenido al otoño y a mi blog.

María

 

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