Cuestión de educación

La gratitud ennoblece, la ingratitud envilece“. Esta publicación de del #refraneroprotocolero que María Gómez generosamente comparte en su blog, Protocolo con Corsé, ha sido mi fuente de inspiración para la entrada de esta semana. Más bien ha sido el empujón para sentarme a escribir sobre algo que desde hace tiempo me ronda: la mala educación o la falta de ella.

Según me enseñaron, y según considero, hay dos aspectos que podrían situarse en el nivel básico de educación y que gran parte de la población no tiene asimilados: saludar y dar las gracias. Esto último, además, me parece un acto de justicia: recibes y das. Desde hace tiempo observo con asombro la falta de agradecimiento en ocasiones tan obvias como la recepción de un regalo, una visita, un detalle, un favor o una invitación. Me quedo perpleja y me pregunto si evitar “por favor” y “gracias” responde a una actitud de soberbia por la otra parte, de desprecio o, sencillamente, de mala o nula educación. En casa me enseñaron que “es de bien nacido ser agradecido” y procuro serlo, por educación, por respeto, por la belleza que esconde la palabra “gracias” y porque así me siento mejor.

En cuanto a los saludos, reconozco que el problema lo veo en los más jóvenes, quizá por mi continuo contacto con ellos al dedicarme a la enseñanza. Siempre que me cruzo con ellos en la escalera o en el pasillo digo “hola” y prácticamente nunca recibo respuesta, y más grave me parece aún cuando entro en clase: no solo no responden al saludo, ni siquiera se inmutan la mayoría de ellos. Me parece bastante preocupante. En dos semanas de curso ya he llamado la atención a unos cuantos por este tema, deben odiarme, pero creo que no se puede trabajar en un centro educativo y permanecer en silencio ante estas faltas.

Seguiré defendiendo la buena educación y continuaré empeñándome en ella. Me siento muy orgullosa de la que he recibido por parte de mis padres y de mis profesores y, aunque parece no estar de moda, no voy a dejar de saludar ni de dar las gracias, ni de considerar que se debe dejar salir antes de entrar, ceder el asiento a personas mayores, descubrirse la cabeza al entrar en un sitio cerrado, colocar las manos encima de la mesa, etc.

Llamadme anticuada, pero con educación todo es más fácil y mejor.

María

 
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