Día de la Tía

Día de la Madre, Día del Padre, Día del Niño, Día de los Abuelos, Día del Beso, Día del Agua, Día del Arte, Día del Libro, Día de la Danza, Día de la Música…. Hay días para todo, ¿y el Día de los Tíos?, ¿y el de los Padrinos? Nunca he sabido que exitieran esos días y mis sobrinos y yo decidimos hace unos años instaurar el Día de la Tía el 25 de abril. Ayer, comentándolo con una amiga, me decía que el Día de los Padrinos sí existe, me he puesto a investigar y he encontrado que su Santidad Pío XII instauró esta fiesta el 24 de junio. Mi sorpresa ha sido que también hay un Día Internacional de los Tíos: el segundo domingo de octubre. Le decía ahora a mi sobrina mayor que nos viene muy bien saberlo, así este año tendremos otra oportunidad para celebrar este día estando juntos físicamente. Hoy lo vamos a celebrar, por supuesto, con videollamada y una sorpresa que les tengo preparada. Brindaremos a través de una cámara y una pantalla, pero brindaremos.

Mis sobrinos son el mejor regalo que me ha hecho mi hermano y de los mejores regalos que me ha dado la vida, a ellos quiero dedicarles hoy esta entrada. Solo tengo un hermano, pero tengo la suerte de tener más sobrinos, hijos de primos y de amigos que son familia, otro regalazo que me llena de amor y agradecimiento. Cuando los hijos de mi hermano eran pequeños me decían «pero tus sobrinos somo nosotros tres», no les faltaba razón si nos atenemos a la definición de sobrino, pero no tardaron en entender que, más allá de las definiciones, está el corazón y que el amor, cuanto más se da, más crece y más se tiene; no se pierde ni disminuye por repartirlo, al contrario.

Hoy les dedico la entrada a ellos tres: Elena, Beatriz y Nicolás. Sé que no os hace falta esta entrada para saber lo que sois para mí, pero me he levantado con ganas de escribiros. Recuerdo perfectamente el día en que nacisteis cada uno, esa emoción indescriptible al ir a veros al hospital y cogeros en mis brazos. Me acuerdo también de la primera vez que te quedaste a dormir en casa, Elena, cuando ahora lo pienso me doy cuenta de lo pequeña que eras y de mi atrevimiento inconsciente. Estaba nerviosa pensando si sabría entretenerte, compré de todo y descubrí que era más creativa de lo que pensaba. Desde entonces ha sido un no parar, y yo feliz. Cuando cumpliste dos o tres años ya empezamos también con los planes culturales de teatro y conciertos para niños, el año pasado me hiciste ver la huella que te han dejado cuando me comentaste que lo echabas de menos. Después naciste tú, Bea, mi ahijada, la independiente, y empezamos con los «planes de chicas» las tres juntas; veo ahora las fotos y recuerdo con una sonrisa los baños de princesas llenos de espuma, la pintura con témperas, las manualidades, las minipizzas, etc. Un planazo. Y por último Niquito, llegaste dándonos un pequeño susto que, gracias a Dios, no tuvo mucha importancia. Enseguida te incorporaste a nuestros planes, tan cariñoso siempre y aceptando que tenías dos «doñas» por delante que no te daban mucha opción a elegir. Todavía me pregunto cómo es posible que, hasta hace bien poco, pudiéramos dormir todos en mi cama.

Me emocionais constantemente, me muero de amor cada vez que me decís que soy como vuestra segunda madre, y ahora, Elena, hasta quieres que salgamos de cañas y sea la tía de tu grupo de amigas. ¿En qué momento os habéis hecho mayores? Desde hace un tiempo también queréis vuestro espacio individual conmigo, y me parece fenomenal; cada uno elegís vuestro plan, siempre con las ganas de quedaros a dormir en casa y disfutar de nuestras pelis y charlas nocturnas, de una partida de lo que sea y de un desayuno especial. Mis amigos me dicen que tengo mucha suerte porque todavía, con vuestra edad, sigais queriendo hacer planes juntos y quedaros a dormir en casa. Yo también lo creo.

La foto que acompaña a esta entrada fue de nuestro primer viaje juntos y solos, sin vuestros padres. Otro hito. No sabíais el destino, quería sorprenderos y lo conseguí. Ese fin de semana largo en las casas en los árboles fue una pasada, qué bien lo pasamos y cuánto compartimos. Estoy deseando que llegue el siguiente, hablábamos el otro día del que haríamos cuando cumpla 50, pero espero que podamos hacer otro antes, ¡que para los cincuenta todavía me queda! Tenemos pendiente Sevilla, lo sé, quiero llevaros a la ciudad que también habita en mi corazón, y llegará esa oportunidad más pronto que tarde.

Acabo de encargar vuestra sorpresa, en un rato haremos videollamada para celebrarlo, brindar por vosotros y por el Día de la Tía, con la confianza en poder darnos un abrazo lo antes posible. Os quiero, mis amores.

La tía María

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