Sobre el amor

Ayer fue San Valentín, la celebración del día de los enamorados. Parece ser que este santo era un sacerdote que, en el siglo III, casaba a los jóvenes en secreto desafiando la prohibición del emperador, por lo que finalmente fue decapitado.

Ayer fui a comer con un amigo (no por ser el día de los enamorados), y salió el tema del amor… ¡Ay, amor, cuántas cosas bellas y cuántas aberraciones en tu nombre! Los que me conocéis sabéis que mi mayor experiencia de amor ha sido, sin ninguna duda, durante la enfermedad de mi madre, pero nada tiene que ver con el amor de los enamorados que celebraban ayer su día. Eso quizá sería lo primero que habría que diferenciar: el amor del enamoramiento.

Confieso que he llegado a considerar el enamoramiento como un estado de enajenación mental transitoria (para algunos permanente) tras comprobar los cambios de actitud, e incluso de personalidad, que puede llegar a provocar. Hablábamos ayer del amor que obnubila hasta llegar a anular a las personas, comentábamos cuántos casos hay en los que el amor se confunde, en nuestra opinión, con la obsesión, el interés, la necesidad, la conveniencia, el miedo, la dependencia, la comodidad, etc. Y la importancia de que el amor vaya acompañado del respeto y el equilibrio entre las partes. Preferimos el amor que suma, multiplica y comparte al que separa, divide y resta, y pregunto: ¿este último realmente es amor?

El amor de pareja, el del día de los enamorados, puede ser maravilloso, y tener un compañero de vida también, pero no a cualquier precio. Y, sobre todo, no hay que olvidar un amor importantísimo: el amor a ti mismo, porque realmente eres la persona con quien seguro seguro vas a estar el resto de tu vida.

María

 
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3 opiniones en “Sobre el amor”

  1. Hola Maria !

    Desde luego que estar enamorado y amar o querer a alguien igual o mejor que a ti mismo, son cosas distintas. Una, estar enamorado, es una emoción y la otra es un sentimiento, es más profundo y goza de diferentes clasificaciones. Aquellas que Erich From ya nos comentó: amor fraternal, amor filial, amor a Dios etc…
    Cuando se ama, se da una entrega absoluta sin esperar nada a cambio, aunque contamos con correspondencia y reconocimiento. No recibirlo nos hiere, nos decepciona… Sin embargo lo aceptas porque amas. Tan simple como complejo y paradójico. Cuando eso que hiere o decepciona se repite, es cuando se enfría el amor hasta desaparecer o dar lugar al odio. Su sentimiento opuesto. Si la relación se da entre personas y no personajes, si además se trata de buenas personas y no malas, entonces el amor cada día será mayor entre ellas. En mi opinión el enamoramiento, no es una enfermedad transitoria, si no que las cosas son lo que uno cree. Todos en algún momento hemos sido ingenuos, con la experiencia aprendemos a creer en hechos.
    Gracias por dedicar un espacio para estas reflexiones. Un abrazo ! Nuria.

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