Sobre el amor

El día de los enamorados - EL blog de María Fernández Dobao

Ayer fue San Valentín, la celebración del día de los enamorados. Parece ser que este santo era un sacerdote que, en el siglo III, casaba a los jóvenes en secreto desafiando la prohibición del emperador, por lo que finalmente fue decapitado.

Ayer fui a comer con un amigo (no por ser el día de los enamorados), y salió el tema del amor… ¡Ay, amor, cuántas cosas bellas y cuántas aberraciones en tu nombre! Los que me conocéis sabéis que mi mayor experiencia de amor ha sido, sin ninguna duda, durante la enfermedad de mi madre, pero nada tiene que ver con el amor de los enamorados que celebraban ayer su día. Eso quizá sería lo primero que habría que diferenciar: el amor del enamoramiento.

Confieso que he llegado a considerar el enamoramiento como un estado de enajenación mental transitoria (para algunos permanente) tras comprobar los cambios de actitud, e incluso de personalidad, que puede llegar a provocar. Hablábamos ayer del amor que obnubila hasta llegar a anular a las personas, comentábamos cuántos casos hay en los que el amor se confunde, en nuestra opinión, con la obsesión, el interés, la necesidad, la conveniencia, el miedo, la dependencia, la comodidad, etc. Y la importancia de que el amor vaya acompañado del respeto y el equilibrio entre las partes. Preferimos el amor que suma, multiplica y comparte al que separa, divide y resta, y pregunto: ¿este último realmente es amor?

El amor de pareja, el del día de los enamorados, puede ser maravilloso, y tener un compañero de vida también, pero no a cualquier precio. Y, sobre todo, no hay que olvidar un amor importantísimo: el amor a ti mismo, porque realmente eres la persona con quien seguro seguro vas a estar el resto de tu vida.

María

 
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¿Por qué el lenguaje bélico cuando hablamos del cáncer?

Día Mundial contra el Cáncer - El blog de María Fernández Dobao

La verdad es que no pensaba escribir ninguna entrada con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer, pero después de ver ayer tantas publicaciones en las redes sociales en las que se habla de la guerra, la lucha, ganar y perder la batalla, no he podido contenerme, porque ni soporto ni comparto la terminolgía bélica en las efermedades.

Los que asistieron a la presentación de “Infinito, infinito y punto final“, pudieron escuchar mi opinión respecto al uso de ese lenguaje, aquí podéis ver mi intervención: Lenguaje bélico.

No, señores, no comparto esa terminología, y me sorprende que con todas las modas que hay acerca de la positividad y la influencia del lenguaje en actitudes, percepciones y comportamientos, se siga utilizando un lenguaje con una connotación evidentemente negativa y que además implica, en mi opinión, una carga de responsabilidad sobre el paciente.

“Ha perdido la batalla”, “ha ganado la batalla”… ¿Qué quiere decir eso?, ¿que no ha luchado lo suficiente?, ¿que no ha luchado bien? ¿Por qué consideramos “ganar la batalla” sobrevivir sin plantearnos, quizá, las condiciones de vida? Morir nos vamos a morir todos antes o después y, en ocasiones, la muerte puede ser la llegada de un ansiado y merecido descanso, el final del sufrimiento.

Esto es solo mi opinión, pero me gustaría que se cuidara más el lenguaje, que fuéramos más prudentes y cautos y, sobre todo, no responsabilizáramos al enfermo de su curación, bastante tiene con vivir lo que le ha tocado y tratar de llevarlo lo mejor posible. Todos somos diferentes, y cada uno lo afronta como puede. La actitud es importante, claro que sí, y puede ayudar a hacer más llevadero el camino e incluso tener efectos positivos en la salud, pero no todo está en nuestras manos.

María

 
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La vida es corta…¡come chocolate!

La vida es corta - El blog de María Fernández Dobao

Pues sí, la vida es corta aunque haya etapas que parezcan eternas. Gracias a Dios no me encuentro en una de esas, digamos que últimamente me muevo en un ritmo constante que me permite avanzar sin prisa y sin pausa, en el que los días van pasando sin grandes pesares más allá de ver sufrir, o con preocupaciones importantes, a personas que quiero, que no es pesar liviano para un corazón que late intensamente por la gente que lo ocupa.

El caso es que la vida es demasiado corta y a veces nos olvidamos de disfrutarla. Entre “estreses” varios y la moda que hay ahora de planificar excesivamente todo, en ocasiones parecemos autómatas que no dejamos espacio a la improvisación ni a la sorpresa. Observo en las redes sociales muchos mensajes de “planifica tu mes”, “planifica tus comidas”, “planifica tu trabajo”, etc., y cada vez más marcas sacan agendas, organizadores familiares, mensuales, de menús y todo lo que se nos pueda ocurrir. Me pregunto si alguien añade en la agenda diez minutos de “tiempo para mí” o un espacio prioritario para los amigos, a los que parece que muchas veces dedicamos solo el tiempo que sobra, o si alguien deja un día en blanco para permitir que la vida le sorprenda. Me reconozco muy fan de los organizadores y las agendas, pero con moderación y, sobre todo, con libertad para saltarme lo que en sus páginas he escrito.

Últimamente veo también una moda de no comer azúcar, no comer hidratos, no comer gluten, no, no no… , siempre con el no por delante. Y siempre pienso lo mismo: “mi abuela no podía llevar una vida y una alimentación más sana y saludable, sin ningún excceso en ningún ámbito, y el cáncer se la llevó por delante con 72 años”. Por supuesto que hay que cuidarse, pero con sentido común. La vida es demasiado corta para no disfrutarla, ¿y qué daño puede hacer tomar de vez en cuando un “alimento prohibido”?, según el momento hasta puede resultar más beneficiosa la ingesta que la contención. De nuevo apelo a la moderación y a la libertad. Reconozco también que cuido lo que como y, sobre todo, la cantidad; y cuidarme implica permitirme de vez en cuando uno de esos alimentos que tan nefastos se consideran por su contenido en azúcar, grasa o gluten. No renuncio al vermouth de los domingos ni a la onza de chocolate. ¿Qué sería de la vida sin estos pequeños placeres?

Y hablando de placeres, ahora toca disfrutar de un estupendo desayuno con mis queridas amigas Rocío y Raquel, de Cookies Love Milk”, y Estrella de Pablo, de “Un blog y un paraguas en Londres”. Y sí, tomaremos chocolate y unas deliciosas pastas de té, porque la vida también va de eso.

María

Tarjeta de la foto: “Chocolat Factory”

 

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Año nuevo

Propósitos de año nuevo - El blog de María

Igual llego con un poco de retraso, los primeros días del año todos los blogs y las redes sociales se llenan de mensajes sobre los propósitos y objetivos para el año que acaba de comenzar. Si me comparo con ellos esta publicación llega tarde pero, si tenemos en cuenta que nos quedan casi 350 días de 2018 por delante, tampoco voy tan mal.

Además, quiero ser sincera: no he hecho ninguna lista de propósitos de año nuevo ni he planificado nada. Este año he tenido una sensación diferente a otras veces: no he sentido el cambio de año. Pasó de un día a otro sin más, con una continuidad que nada tiene que ver con una ruptura o un cambio de etapa, quizá de ahí el que no haya llegado a mi cabeza una lista de propósitos que, dicho sea de paso, no suelen cumplirse. Tengo que reconocer, también, que soy de las que piensa que un año nuevo realmente comienza cada día, todo depende de por donde empieces a contar. Esas imágenes con frases tan típicas que invaden los whatsapp y las redes sociales el 31 de diciembre y el 1 de enero, tipo “tienes 365 días oportunidades por delante para cambiar, para seguir creciendo, para mejorar, para acabar con un mal hábito…”, me parecen bastane absurdas: si piensas que tienes 365 días por delante seguramente no lo harás, piensa mejor que hoy es la oportunidad para hacer lo que quieras hacer. La vida empieza cada día.

Mi propósito es vivir, y ya me parece bastante. Quizá en los temas profesionales sí debería fijarme ya objetivos y planificar las estrategias, quiero que Arte entre Amigos siga creciendo y que mi novela, “Infinito, infinito y punto final”, siga tocando corazones. Respecto a lo personal, al igual que Carlota, la protagonista de la novela, ya aprendí que la vida no se planifica.

María

 

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Dibujo calendario: www.quecos.eu