Los niños

Los niños - El blog de María Fernández Dobao

Llevo una semana con esta entrada hirviéndome en los dedos. He decidido esperar a escribirla para no provocar un incendio, no quería azuzar más todavía el fuego que todos hemos sentido en los últimos días. Bueno, todos no, algunos justifican el acto de la mujer que no quiero ni nombrar como legítima defensa, pero no quiero entrar en eso. No, no quiero encenderme de nuevo, quiero simplemente hablar de los niños.

EL BLOG DE MARÍA - LOS NIÑOS
Hace unos días vi esta frase en el muro de facebook de mi amiga Cristina y, con permiso, se la copié. Porque sí, maldito sea el que ofenda a los niños. Los niños son criaturas inocentes, víctimas en muchos casos de las decisiones de los adultos, y no merecen ningún comportamiento ofensivo, dañino, despreciativo y mucho menos asesino por parte de nadie. No quiero dejarme llevar por las vísceras y hablar de episodios espantosos por todos conocidos, prefiero hablar de esos niños que me ha regalado la vida desde el corazón.

No tengo hijos, pero tengo la gran suerte de tener muchos niños alrededor a los que quiero con locura y con cordura. El mejor regalo que jamás me ha hecho mi hermano son sus tres vástagos, mis amores hasta más allá de la muerte, por los que sin duda daría la vida. Y además cuento con los hijos de primos y de amigos que son familia, con los que cada vez disfruto más.
La pasada Navidad, uno de ellos, de poco más de dos años de edad, al verme en el parque dijo con su lengua de trapo “Maía” y a mí me asomaron unas lágrimas de emoción. Cuando veo a mi compadre con mi pequeña ahijada, de apenas seis meses, la ternura me invade, igual que cuando la reina mora, de once años, espera impaciente mi llegada, cuando el hijo mayor de mi “hermana” sevillana me pide que le vaya a buscar al colegio, o cuando los pequeños de otras amigas me llaman por teléfono a darme las gracias por las chocolatinas que les he dejado en casa o por la postal que les envié en mi último viaje.

El fin de semana pasado pude disfrutar de mis sobrinas mayores, de conversaciones de gran importancia para ellas, de risas, de peleas por el espejo del baño, de intercambios de ropa, de noche de cine clásico y de su primer SPA como regalo de cumpleaños. Unas señoritas que siguen queriendo que las abraces, las achuches y les digas que las quieres y que siempre estarás ahí; unas señoritas que te hacen mayor y a la vez importante por la confianza que despositan en ti y el amor que, a su manera, te demuestran. Y las dos renacuajas que viven en el piso de arriba han llenado de alegría una semana intensa con sus bocas melladas, sus saltos a la comba y sus imitaciones del cantante de moda.

Los niños, criaturas inocentes y sagradas que, como dice Dostoievsky, “están en este mundo para llegarnos al corazón y purificarlo“. Dejémosles entrar.

María

 
Para recibir las entradas en tu correo electrónico pincha aquí.

Sobre el amor

El día de los enamorados - EL blog de María Fernández Dobao

Ayer fue San Valentín, la celebración del día de los enamorados. Parece ser que este santo era un sacerdote que, en el siglo III, casaba a los jóvenes en secreto desafiando la prohibición del emperador, por lo que finalmente fue decapitado.

Ayer fui a comer con un amigo (no por ser el día de los enamorados), y salió el tema del amor… ¡Ay, amor, cuántas cosas bellas y cuántas aberraciones en tu nombre! Los que me conocéis sabéis que mi mayor experiencia de amor ha sido, sin ninguna duda, durante la enfermedad de mi madre, pero nada tiene que ver con el amor de los enamorados que celebraban ayer su día. Eso quizá sería lo primero que habría que diferenciar: el amor del enamoramiento.

Confieso que he llegado a considerar el enamoramiento como un estado de enajenación mental transitoria (para algunos permanente) tras comprobar los cambios de actitud, e incluso de personalidad, que puede llegar a provocar. Hablábamos ayer del amor que obnubila hasta llegar a anular a las personas, comentábamos cuántos casos hay en los que el amor se confunde, en nuestra opinión, con la obsesión, el interés, la necesidad, la conveniencia, el miedo, la dependencia, la comodidad, etc. Y la importancia de que el amor vaya acompañado del respeto y el equilibrio entre las partes. Preferimos el amor que suma, multiplica y comparte al que separa, divide y resta, y pregunto: ¿este último realmente es amor?

El amor de pareja, el del día de los enamorados, puede ser maravilloso, y tener un compañero de vida también, pero no a cualquier precio. Y, sobre todo, no hay que olvidar un amor importantísimo: el amor a ti mismo, porque realmente eres la persona con quien seguro seguro vas a estar el resto de tu vida.

María

 
Para recibir las entradas en tu correo electrónico pincha aquí.

¿Por qué el lenguaje bélico cuando hablamos del cáncer?

Día Mundial contra el Cáncer - El blog de María Fernández Dobao

La verdad es que no pensaba escribir ninguna entrada con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer, pero después de ver ayer tantas publicaciones en las redes sociales en las que se habla de la guerra, la lucha, ganar y perder la batalla, no he podido contenerme, porque ni soporto ni comparto la terminolgía bélica en las efermedades.

Los que asistieron a la presentación de “Infinito, infinito y punto final“, pudieron escuchar mi opinión respecto al uso de ese lenguaje, aquí podéis ver mi intervención: Lenguaje bélico.

No, señores, no comparto esa terminología, y me sorprende que con todas las modas que hay acerca de la positividad y la influencia del lenguaje en actitudes, percepciones y comportamientos, se siga utilizando un lenguaje con una connotación evidentemente negativa y que además implica, en mi opinión, una carga de responsabilidad sobre el paciente.

“Ha perdido la batalla”, “ha ganado la batalla”… ¿Qué quiere decir eso?, ¿que no ha luchado lo suficiente?, ¿que no ha luchado bien? ¿Por qué consideramos “ganar la batalla” sobrevivir sin plantearnos, quizá, las condiciones de vida? Morir nos vamos a morir todos antes o después y, en ocasiones, la muerte puede ser la llegada de un ansiado y merecido descanso, el final del sufrimiento.

Esto es solo mi opinión, pero me gustaría que se cuidara más el lenguaje, que fuéramos más prudentes y cautos y, sobre todo, no responsabilizáramos al enfermo de su curación, bastante tiene con vivir lo que le ha tocado y tratar de llevarlo lo mejor posible. Todos somos diferentes, y cada uno lo afronta como puede. La actitud es importante, claro que sí, y puede ayudar a hacer más llevadero el camino e incluso tener efectos positivos en la salud, pero no todo está en nuestras manos.

María

 
Para recibir las entradas en tu correo electrónico pincha aquí.

La vida es corta…¡come chocolate!

La vida es corta - El blog de María Fernández Dobao

Pues sí, la vida es corta aunque haya etapas que parezcan eternas. Gracias a Dios no me encuentro en una de esas, digamos que últimamente me muevo en un ritmo constante que me permite avanzar sin prisa y sin pausa, en el que los días van pasando sin grandes pesares más allá de ver sufrir, o con preocupaciones importantes, a personas que quiero, que no es pesar liviano para un corazón que late intensamente por la gente que lo ocupa.

El caso es que la vida es demasiado corta y a veces nos olvidamos de disfrutarla. Entre “estreses” varios y la moda que hay ahora de planificar excesivamente todo, en ocasiones parecemos autómatas que no dejamos espacio a la improvisación ni a la sorpresa. Observo en las redes sociales muchos mensajes de “planifica tu mes”, “planifica tus comidas”, “planifica tu trabajo”, etc., y cada vez más marcas sacan agendas, organizadores familiares, mensuales, de menús y todo lo que se nos pueda ocurrir. Me pregunto si alguien añade en la agenda diez minutos de “tiempo para mí” o un espacio prioritario para los amigos, a los que parece que muchas veces dedicamos solo el tiempo que sobra, o si alguien deja un día en blanco para permitir que la vida le sorprenda. Me reconozco muy fan de los organizadores y las agendas, pero con moderación y, sobre todo, con libertad para saltarme lo que en sus páginas he escrito.

Últimamente veo también una moda de no comer azúcar, no comer hidratos, no comer gluten, no, no no… , siempre con el no por delante. Y siempre pienso lo mismo: “mi abuela no podía llevar una vida y una alimentación más sana y saludable, sin ningún excceso en ningún ámbito, y el cáncer se la llevó por delante con 72 años”. Por supuesto que hay que cuidarse, pero con sentido común. La vida es demasiado corta para no disfrutarla, ¿y qué daño puede hacer tomar de vez en cuando un “alimento prohibido”?, según el momento hasta puede resultar más beneficiosa la ingesta que la contención. De nuevo apelo a la moderación y a la libertad. Reconozco también que cuido lo que como y, sobre todo, la cantidad; y cuidarme implica permitirme de vez en cuando uno de esos alimentos que tan nefastos se consideran por su contenido en azúcar, grasa o gluten. No renuncio al vermouth de los domingos ni a la onza de chocolate. ¿Qué sería de la vida sin estos pequeños placeres?

Y hablando de placeres, ahora toca disfrutar de un estupendo desayuno con mis queridas amigas Rocío y Raquel, de Cookies Love Milk”, y Estrella de Pablo, de “Un blog y un paraguas en Londres”. Y sí, tomaremos chocolate y unas deliciosas pastas de té, porque la vida también va de eso.

María

Tarjeta de la foto: “Chocolat Factory”

 

Para recibir las entradas en tu correo electrónico pincha aquí.