Más que música

Más que música - El blog de María Fernández Dobao

La velada en la que tuve el gusto de tocar el pasado viernes fue, sin duda, más que música. Hace unos meses, Cristina Martín de Frutos se planteó la posibilidad de organizar conciertos en su galería de arte, Emotion Art Gallery; gracias a la colaboracion entre ella y Arte entre Amigos se podría decir que, dado el número de veladas que van ya, se ha establecido un ciclo de conciertos en los que, tanto asistentes como músicos, encuentran (encontramos) más que música en unas veladas muy especiales. Sobre ellas podéis leer en el blog de Arte entre Amigos, incluso en este enlace tenéis una pequeña muestra de la primera.

Hoy quiero escribir sobre la última velada en la que yo, como intérprete, pude llenarme de música, de amistad, de arte, de profesionalidad, de agradecimiento, de bienestar, de felicidad, de admiración, de complicidad. Acompañar al cantante Miguel Sola es un privilegio que no se tiene todos los días, y ensayar con él las semanas anteriores una suerte que nunca podré agradecer lo suficiente. Siempre lo he considerado un grande, porque lo es, y la humanidad y humildad con la que ha trabajado conmigo ha sido increíble, sacando lo mejor de mí como músico y enseñándome también sobre la vida. Hemos disfrutado, hemos reído, hemos llorado, nos hemos emocionado, incluso sorprendido; hemos compartido, en definitiva, mucho más que música.

El ambiente que se crea en la galería es especial. Cristina prepara la galería con cariño y buen gusto, el catering de Patricia (Plato a plato) y las flores de Be Floral son el complemento perfecto para sentirse como en casa, y Xris Falagil no deja que se le escape detalle a su cámara. El público es también artífice, cómo no, de ese buen ambiente que nos llena a todos de ganas de disfrutar. El primero en llegar mi padre, casi una hora antes, mi fan número uno, la suerte de mi vida, que vive cada concierto casi con más nervios que yo y que enamora a todos los asistentes. Mi «otro padre», también siempre presente, tíos, alumnos convertidos en amigos, amigos de toda la vida y amigas recientes que hacen malabarismos para poder estar en la velada con ilusión máxima por escucharme, algunas por primera vez. Ilusión que me llena de responsabilidad y a la vez me hace sentir enormemente afortunada. El aire se convierte, gracias a ellos, en una suma de afecto, de admiración, de fidelidad, de emoción, de buena disposición, y ese aire es el que llena nuestros pulmones, y nuestro alma, cuando nos disponemos a cantar y a tocar. No eran las mejores condiciones de temperatura para el cantante ni el mejor instrumento para mí, sin embargo, las ganas de disfrutar y hacer disfrutar, y ese aire que respiramos, hicieron que superarámos los obstáculos previstos e imprevistos.

Salimos llenos de allí, no hay más que ver mi cara. Y eso nos queda dentro a cada uno de nosotros. Gracias por hacerlo posible. Gracias a Miguel, a Cristina, al equipo de Plato a Plato, a Xris Falagil, a Carmen, a Laura, a mis familiares, amigos y cómplices, a todos los que quisieron compartir más que música.

¡Hasta la próxima!

María

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Disfrutar

Pensaba yo antes de ayer lo afortunada que soy, entre otras cosas, por la capacidad que tengo de disfrutar. La capacidad o quizá el don, como ya escribí hace unos años: «Disfutar y hacer disfrutar, dos dones recibidos del Cielo por los que no dejo de dar gracias a Dios»El don de disfrutar«)

En poco más de una semana he tenido la suerte de ver y escuchar en directo a magníficos pianistas como son Maurizio Pollini y Javier Perianes con la London Philarmonic Orchestra, de asistir a la Gala Internacional de Magia del Circo Price, de comprobar cómo un antiguo alumno se ha convertido en un gran bailarín sin olvidarse de su época de estudiante y de reir con uno de los musicales que más años lleva en la capital. Unas veces sola y otras muy bien acompañada, pero siempre disfrutando. No quiero repetirme ni escribir una segunda parte de esa entrada llamada «El don de disfrutar» que escribí en 2013 para la revista Adiciones, puedes leerla pinchando aquí.

Pero sí quiero remarcar la fortuna que supone poder y saber disfrutar de lo que la vida nos pone por delante. No soy de las que piensa que la vida es maravillosa, que todo depende de nuestra actitud y esas cosas que están tan de moda, opino que la vida tiene momentos maravillosos, por supuesto, y otros que no lo son tanto, y el tema de la actitud daría para otra entrada, ahora no voy a meterme en ello. Simplemente quiero agradecer y compartir este don, y animarte a no dejarte vencer por la pereza o la fata de tiempo, esa gran excusa, para permitirte el gozo de disfrutar de la buena música, de una tarde haciendo galletas, de una conversación, un espectáculo, la compañía de alguien a quien quieres o incluso de la soledad. Hay tanto para disfrutar…

Ahora, por ejemplo, voy a disfrutar de mi desayuno de los viernes, ese que bien me gano después de acompañar la primera clase y antes de empezar la siguiente. No es más que un café y una tostada, simplemente eso, pero sienta tan bien… ¡Y no te digo como pueda tomármelo al solecito! Esta tarde-noche me espera la velada organizada por Arte entre Amigos y Emotion Art Gallery, un placer para los sentidos.

Todos los días tienen algo, aunque no lo creas, para disfrutar. Ya que estamos vivos, vivamos, y ya que vivimos, disfrutemos.

María

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Ay, morena

Ay morena - El blog de María Fernández Dobao

«Ay, morena», así se llama una de las piezas que tocaba esta mañana en clase, perteneciente al Cancionero de Andalucía. Ay, morena. Tú y Andalucía, habitantes de mi corazón.

Ay, morena. Cuatro años ya. Y encuentro estas palabras de Fernando Savater que hoy hago mías: «Lo peor es descubrir que nada se derrumba después de la hecatombe, que mañana habrá otro amanecer y sus ojos no estarán para gozarlo. Lo peor es ver que los días se dilatan en su ausencia, y que no hay dolor que pare el tiempo».

Así es. Nada se derrumba, todo sigue como si nada, menos tú, menos yo. Cuatro años de días dilatados y de dolor acostumbrado. Solo consuela saber que disfrutas de la ansiada paz y que siempre, siempre, estás con nosotros.

Te veo en todos lados y, a veces, hasta te escucho. Pero quién pudiera volver a abrazarte. Quién pudiera sentir tu mirada más allá que en el recuerdo y oir tu voz. Quién pudiera volver a sentir tu mano al despertar y recuperar tus besos.

Hace un par de días alguien me dijo que me parecía mucho a ti. No puede haber mejor piropo. Ay, morena, ojalá.

María

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La vida

LA VIDA - El blog de María Fernández Dobao

Reflexionaba yo esta semana sobre la vida cuando ayer me sorprendió la muerte. Gracias a Nuria, una magnífica persona, llegó a mis manos un texto de Bert Hellinger sobre la vida con el cual no puedo estar más de acuerdo. La vida, una gran maestra, aquella que te repite una y mil veces la lección hasta que la aprendes, pero qué gusto da cuando ya la has aprendido y puedes vivir con serenidad, en paz contigo y con la propia vida, hasta las piedras del camino. Qué suerte ser capaz de aprender.

Empezó el sábado pasado una semana en la que, además de los momentos buenos, la tristeza, la perplejidad y una alta dosis de realidad quisieron visitarme. Cuando estás «bien, contenta y tranquila», esas tres palabras mágicas, con la lección de la vida aprendida, parece que se hace necesario un repaso para no olvidar que el aprendizaje nunca termina. Me acosté el viernes con el convencimiento de que se había tratado de una semana diferente, simplemente eso, y seguramente necesaria, pero que el sábado el zarandeo habría terminado. Me equivoqué, ayer amanecí con la noticia de que alguien muy cercano e importante para la familia había emprendido su viaje al encuentro con Dios, de Quien tanto nos habló en su vida. Tristeza. Y de nuevo el aprendizaje de poner cada cosa en su sitio y restablecer los valores.

Mañana de domingo. Bien, contenta y tranquila. Con dolor, con serenidad, con satisfacción, con agradecimiento, con ganas de seguir. Con la fortuna de haber aprendido y seguir aprendiendo y, sobre todo, de vivir.

María

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