Apagón cultural

Apagón cultural - El blog de María Fernández Dobao

Apagón cultural. Esta es la decisión tomada por muchos artistas o personas que trabajamos en el ámbito de la cultura para los días 10 y 11 de abril, ayer y hoy. La entiendo, pero no la comparto.

Escribo esto con todo el respeto por los compañeros y amigos que sí han decidido sumarse a la iniciativa del apagón cultural, entiendo que la gran mayoría de las personas relacionadas con el sector se encuentra en una situción muy complicada laboralmente (y, en consecuencia, económicamente) y con un futuro no muy halagüeño. Y las declaraciones del Ministro no ayudan a sentirse mejor ni a tener un mínimo de esperanza. Por eso respeto muchísimo la decisión de cada uno y simplemente expongo mi opinión personal.

El apagón cultural no afecta precisamente al Ministro, el apagón cultural afecta a todas las personas que están cumpliendo el confinamiento en su casa, que llevan/llevamos un mes encerradas cumpliendo estrictamente con las normas, a los transportistas que recorren kilómetros con sus camiones para que no estemos desabastecidos, al personal sanitario que llega exhausto a sus casas, etc. Sin duda que las declaraciones del Ministro han sido, cuanto menos, inoportunas, pero el apagón me parece inoportuno también.

Siempre he defendido que no debemos dar gratis nuestro trabajo, que los artistas también tenemos que comer y pagar facturas, pero me he sentido muy orgullosa cuando he visto a amigos músicos estos días compartir su arte en redes sin pedir nada a cambio, ese es su granito de arena, nuestro granito de arena, para soportar mejor este horror. Es lo que ahora podemos dar. Y la gente lo agradece.

Las condiciones profesionales de los artistas no son las mejores, está claro, pero las de las demás profesiones, muchas de las que nos están salvando la vida en estos momentos, tampoco, y nadie ha planteado una huelga ni un apagón. Muchos médicos, enfermeros, auxiliares y celadores están trabajando totalmente expuestos, como bien sabemos, doblando turnos, con contratos precarios, con la incertidumbre laboral de qué ocurrirá después, arriesgando su vida; no he oído decir a ningún ministro que mejorarán sus condiciones laborales ni que les garantizarán mantener sus empleos, si ni siquiera les dan protección ante el virus…, ¿y alguno se ha declarado en huelga? Los transportistas comentaban hace días que no tenían donde parar a comer o descansar porque estaba todo cerrado, ¿alguno se ha declarado en huelga? Cajeras, cocineros, limpiadoras, taxistas, conductores, mensajeros y muchos más estoy segura de que no tienen unas condiciones laborales excelentes ni un futuro prometedor, ¿y si se declararan en huelga ahora? Defiendo y defenderé la Cultura siempre, pero creo que en estos momentos un apagón no es lo adecuado ni lo correcto, ni mucho menos la solución para ponernos en valor, más bien deja a la luz un sentido individualista del gremio en vez de la unión y solidaridad que estábamos demostrando y que tantas veces hemos demostrado. Pero insisto, es solo mi opinión, absolutamente personal y con todo el respeto a las circunstancias y decisiones de cada uno.

Considero que el Gobierno no está siendo muy acertado en muchos aspectos, pero no por eso voy a dejar de aportar lo que yo pueda en estos días. Veremos cómo salimos de esta y cómo los artistas y muchos otros profesionales pueden remontar la terrible cuesta que estamos divisando, sin ingresos y con muchos gastos que afrontar. Espero que las Administraciones lo hagan bien para que todos podamos salir adelante, que no olviden al sector cultural y a ningún otro, y que a ninguno se nos quiten las ganas de hacer lo que podamos por nosotros mismos y por los demás.

María

Para recibir las entradas en tu correo electrónico o por whtaspp pincha aquí.

Semana Santa

Semana Santa - El blog de María Fernández Dobao

Semana Santa cancelada. Se suprime la Semana Santa. Este año no habrá Semana Santa. Titulares que todos hemos leído en las últimas semanas y que, desde mi punto de vista, no responden a la realidad: podrán suprimirse las procesiones, las manifestaciones externas religiosas y culturales, no podrán viajar los que pensaban irse de vacaciones, pero la Semana Santa se mantiene porque es, para los cristianos, la conmemoración de la Pasión de Cristo, y eso es independiente de que podamos reunirnos en una iglesia o vivir las procesiones con la emoción a flor de piel.

Sin duda es una Semana Santa diferente y también ha sido una Cuaresma distinta, una buena oportunidad para vivir la Pasión desde nuestro propio sufrimiento ante la barbaridad en la que estamos inmersos desde hace semanas. Una oportunidad para acercarnos más a Dios y vivir esta época hacia dentro, en esa comunión íntima y directa que a veces se nos olvida y que puede llegar a perderse cuando, en estos días, solo pensamos en viajar o en «perseguir» procesiones. Una oportunidad de vivirla también hacia afuera a través del perdón, la caridad, la solidaridad y el agradecimiento.

Hay Semanas Santas que recuerdo con especial emoción. Las que pasaba de pequeña en Ciudad Real, la casa de mi abuela parecía un muestrario de túnicas, algunos primos salíamos de penitentes y otros con el tambor; recuerdo el sonido de las cadenas rozando el asfalto en la nocturna procesión del Silencio, sobrecogedor. La Semana Santa de Madrid de 2016, a la que pertenece la foto que acompaña esta entrada, cuando tuve el privilegio de acompañar el paso de Jesús de Medinaceli el Viernes Santo. Y la Semana Santa de Sevilla de hace tres años, absoutamente inolvidable, si empezara a escribirla no pararía. Momentos únicos en mi vida.

El confinamiento me está permitiendo hacer algo que nunca había hecho: leer todos los días con mis sobrinas pequeñas el Evangelio y comentarlo después. Ellas también echan de menos las procesiones y esta es una manera de que entiendan que, aunque no podamos salir a la calle, sí podemos vivir la Semana Santa en casa recreando a través de la lectura la Pasión de Jesús. Y, por supuesto, no han faltado las palmas del Domingo de Ramos, hechas por nosotras con un simple folio, ni las torrijas; las tradiciones son las tradiciones. Me ha llenado de alegría que mi ahijada mayor me preguntara la receta de la abuela para hacerlas ella en su casa, ya que no podía venir a hacerlas conmigo como otros años, y me ha encantado que mi ahijada pequeña, con ayuda de su padre, haya hecho su primer paso de palio sin que faltara detalle: los varales, la Virgen, las flores, etc.

Una Semana Santa diferente, quizá más religiosa que nunca. Echo de menos las procesiones y pasar parte de estos días con quien es deseo y costumbre compartir unos días cuando no hay cole. Estoy segura de que esta Semana Santa también será inolvidable.

María

Para recibir las entradas en tu correo electrónico o por whtaspp pincha aquí.

Gracias

Gracias - EL blog de María Fernández Dobao

Gracias. Llevo desde ayer con la idea de escribir esta entrada de blog, y lo voy a hacer, pese a que esta circunstancia que estamos viviendo te abofetea cuando menos te lo esperas y hace que todo se dé la vuelta otra vez.

Ayer sentía la necesidad de escribir una entrada para agradecer las cosas bonitas que me están pasando estos días; aunque parezca mentira, en todo este horror hay instantes de belleza que te recuerdan que hasta en la noche más oscura brilla alguna estrella.

Esta mañana me levanté de buen humor. El fin de semana había sido duro con noticias de ingresos y fallecimientos más o menos cercanos, gente joven entre ellos. Supongo que a estas alturas, al menos en Madrid, es difícil que no le toque a alguien conocido vivir un drama como el que están sufriendo muchas familias, con la vida de sus seres queridos pendiente de un hilo y sin poder acompañarlos en sus últimos momentos. Afortunadamente en esto, como en muchas otras cosas en la vida, tengo una situación privilegiada, al menos de momento. No estoy enferma, nadie en la familia está grave (aunque alguno sí lo ha pasado muy mal), no me han despedido del trabajo, estoy acostumbrada a estar sola y a estar muchas horas en casa, puedo permitirme no salir a la calle y cumplir el aislamiento, me ha pillado en un momento de buena saluda mental, emocional y espiritual, y tengo personas que me cuidan y velan por mí en la distancia y en el piso de arriba, que son a las que quería dedicar esta entrada de agradecimiento. Dentro de este horror, tengo tantas gracias que dar…

Cosas tan sencillas como las que te voy a contar consiguen que me emocione, incluso algunas que llore; no de rabia, ni de impotencia, ni de dolor, no, de una emoción que reconforta y que ayuda a llevar esta situación tan dura que se nos ha puesto a todos por delante. Por supuesto los mensajes y las llamadas de todos los que se interesan por mí y mis familiares, pero además esa canción del Soto que me envía una de mis amigas del alma y me lleva a Sevilla en primavera, adonde sin duda iré en cuanto pase todo esto, ciudad de mi corazón; ese programa de radio que hacen unos niños a los que quiero mucho que me provoca la espera ilusionada pensando de qué hablarán hoy; esa carta que me deja mi sobrina pequeña en el ordenador diciéndome lo mucho que me quiere y todo lo que soy para ella; esa amiga con la que rezo en la distancia todos los días a las cinco y a la que la vida acaba de dar esta misma tarde un golpe terrible; esas otras con las que comparto vinos whatsapperos mientras pasamos de la risa al llanto; ese amigo con el que decido ver la misma peli a la misma hora para estar conectados; ese otro que siempre está disponible pese a vivir el drama en primera línea de hospital; ese que prefiere una videollamada a simplemente hablar; el otro con el que solucionamos el mundo en un pis pas y aquel que me envía «You’ve got a friend in me», con una traducción y versión preciosas, en el momento adecuado; esas citas en la agenda que marcan el día a día: gimnasia, oración y aplausos; esas amigas que apenas hace meses que conozco y que se han colado en mi vida demostrándome constante preocupación; y esas otras que siguen fieles a su llamada o mensaje diario, etc. ¡Son tantas las cosas por las que dar las gracias!

Y esta mañana llegó la más importante, la fiebre ha remitido después de quince días en una de las personas que más quiero en este mundo. Bien. Parece que el virus está dispuesto a dejarle tranquilo. Gracias.

Como decía al principio, en esta circunstancia que estamos viviendo el golpe te llega cuando menos te lo esperas. Y esta tarde el dolor y la impotencia por no poder estar con una gran amiga en uno de los momentos más difíciles de su vida me ha roto el alma. Quería llorar, quería gritar, quería escribir, pero no quería dejarme llevar por la rabia para publicar una entrada impregnada de dolor, no era esa mi idea y, además, no es eso lo que nadie necesita leer ahora. Escribir las cosas bonitas me ha ayudado a calmarme. Quédate con eso, con lo aparentemente insignificante pero cargado de sentido, recréate en lo bueno que tengas en tu vida para poder afrontar y superar las terribles noticias que llegan cada día, y escucha también las buenas. Estamos todos a una. Como decía el vídeo de la Comunidad de Madrid , «estar separados jamás nos había unido tanto». Sigamos unidos, que esto lo superaremos.

Gracias a todos los que hacéis mi vida mejor.

María

Para recibir las entradas en tu correo electrónico o por whtaspp pincha aquí.

Quédate en casa

Quédate en casa - El blog de María Fernández Dobao

A ver si nos enteramos ya de una vez: QUÉDATE EN CASA no es un simple eslógan, no es una frase para colgar en redes sociales haciendo alarde de responsabilidad, no es una gracia como otra cualquiera. Es una recomendación que, visto lo visto, espero que en breve pase a ser una norma para que a los que todavía no lo tienen en cuenta no les quede otro remedio.

QUÉDATE EN CASA es responsabilidad, es prevención, es salvar vidas, es respeto, es solidaridad; es lo que desde hace días repiten sin cesar los médicos por nuestro bien y para evitar males mayores. QUÉDATE EN CASA es la oportunidad que tenemos todos de estar a la altura de las circunstancias, la oportunidad de dejar el egoísmo a un lado por el bien común, por nuestro propio bien, por el de los que más queremos y por los que se juegan la vida por todos y cada uno de nosotros.

QUÉDATE EN CASA, por favor, no nos están pidiendo que vayamos a la guerra, no, nos están pidiendo que nos quedemos en casa. ¿Tan difícil es?, ¿tan difícil es pensar un poco en los demás?, ¿tanto cuesta ser responsable?, ¿tan poco importa la vida de uno mismo, de los seres queridos y del resto como para salir de copas con los amigos, irse a otra ciudad o hacer una excursión cuando los que saben de esto nos están rogando desde hace días que nos quedemos en casa?

Aunque lo han repetido hasta la saciedad, voy a insistir una vez más: este virus es muy contagioso y se expande como la pólvora. El contagio es fácil, una simple tos o estornudo, tocar cualquier superficie contaminada (el pomo de la puerta, la ropa, la piel, una barandilla, la puerta del ascensor, los cubiertos, el teclado del ordenador, etc.), después la mano a la cara, gesto muchas veces inconsciente, y ya tenemos el lío. En el metal permanece doce horas, en la ropa nueve (datos facilitados por UNICEF), ¿cuánta gente toca y ha tocado un montón de cosas estos días sin lavarse las manos antes? Y lo peor es que puedes no tener síntomas, pensar que estás como una rosa, que entonces no eres peligroso y te vas al bar o te vas a otra ciudad, total, no vas a contagiar a nadie; pues te equivocas, puedes ser transmisor aunque no tengas síntomas, igual que los niños, y expandir y contagiar el virus. Por eso hay que hacer lo que hay que hacer: QUEDARSE EN CASA y seguir todas las recomendaciones que nos indican.

Los que tenemos familiares médicos sabemos de primera mano cómo está el panorama, que esto no es ninguna broma, que la situación en los hospitales es más que crítica. Y los propios médicos ya están cayendo, entre otras cosas por la irresponsabilidad de miles de personas que siguen sin quedarse en casa y sin darle importancia a todo lo que está pasando.

Hace unos días murió por coronavirus el marido de una amiga, 54 años y sin patología previa. Ayer el padre de una íntima amiga de mi prima. Hoy me dice una amiga que su marido está con síntomas, en tratamiento y vigilancia en casa. Uno de los hombres más importantes de mi vida, al que adoro, contagiado y aislado; médico, como todos ellos absolutamente expuesto al virus y a las irresponsabilidades de los demás. ¿Vas a esperar a que te toque a ti, a uno de los tuyos o a que el virus o cualquier daño colateral se lleve por delante a una de tus personas queridas? No es solo por ti, es por todos, por favor, sé responsable y QUÉDATE EN CASA.

María

Para recibir las entradas en tu correo electrónico o por whtaspp pincha aquí.