Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:
este año se me ha echado el tiempo encima para escribiros la carta, pero confío plenamente en vuestro poder para que llegue al punto del camino en que os encontréis y así pueda recibir mis regalos.


He tardado tanto porque este año la carta me resultaba complicada, “¿y qué le pido a los Reyes?” Tengo todo lo que quiero tener, seguramente más de lo que merezco. Hace pocos minutos, hablando sobre la vida con alguien demasiado importante para mí, le reconocía que mi vida no es en absoluto como yo la imaginaba, pensaba que al llegar a esta edad tendría mi plaza fija de trabajo, estaría casada y con hijos, con mi madre al lado poniéndoles lazos a las niñas (porque iba a tener dos niñas), un nivel económico aceptable, amigas de toda la vida con las que organizar a menudo los “aquelarres”, nunca me planteé el tema de la casa ni mucho menos el de la salud, daba por hecho que esta siempre nos acompañaría, de joven ni se te pasa por la cabeza que eso pueda no ser así. El caso es que estoy en esa edad en la que en teoría todo iba a estar así resuelto y la realidad es que prácticamente todo lo imaginado se quedó en algún lugar de la mente, a saber a dónde ha ido a parar. Y, sin embargo, me siento inmensamente feliz.


El año pasado, en mi carta, escribía “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”, no tentemos a la suerte, a ver si la vamos a liar, que estoy muy bien así. Pero este año no es eso lo que os pido, ni a vosotros ni a la Virgen ni al Niño Jesús, este año estoy totalmente abierta a lo que vosotros consideréis que debéis traerme porque ya he aprendido a confiar (no hay día que no oiga la voz de mi madre: “hija, tú confía”), a aceptar que los planes de Dios no siempre coinciden con los míos (casi nunca…) pero son los que tienen que ser, y a sentirme inmensamente agradecida por todo lo que día a día me dais y traéis.


Queridos Reyes Magos, el regalo que me habéis dejado en el 2019 ha sido tan brutal, que me resultaría totalmente injusto pediros más, incluso pediros algo diferente. Solo se me ocurre que me lo mantengáis, y bien sabéis vosotros a lo que me refiero, no es el “que me quede como estoy” en cuanto a trabajo, familia, relaciones, salud, etc., es algo mucho más profundo que mueve mi día a día y que no quiero perder. Me habéis sorprendido tanto este año, que estoy dispuesta a seguir sorprendiéndome desde la fe y la confianza en vosotros. ¡Ah! Y, como suele decir mi padre al brindar: que el año que viene seamos alguno más pero ninguno menos. Hasta con eso me habéis sorprendido esta vez, y que así siga siendo.


Os quiero.


María

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