Adviento

El blog de María Fernández Dobao - Adviento

El próximo domingo, día 2, es el primer domingo de Adviento. El Adviento es un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo, su nombre viene del latín “adventus”, que significa “venida”.
Mi madre siempre me compraba el calendario de Adviento, con mucha ilusión abría cada día la ventanita correspondiente, desde el 1 hasta el 24 de diciembre, esperando la chocolatina que allí aguardaba. Desde hace semanas los comercios nos muestran todo tipo de innovaciones en adornos y calendarios, los clásicos de chocolatinas empiezan a parecer una antigualla al lado de los que te ofrecen un producto de cosmética cada día, y raro es el calendario que hace referencia a la espera del nacimiento del niño Jesús, la mayoría tiene dibujos de Papá Noel. He visto algún calendario que muestra a los Reyes Magos y dura hasta el día 6, pero entonces deja de ser de Adviento.

El caso es que este año, empeñada en un calendario de Adviento diferente y con sentido, al menos para mí, mi imaginación se ha puesto en funcionamiento para dar forma a mi idea. El resultado es el que ves en la foto, muy rudimentario quizá, pero lleno de amor.
Sobre un corcho he pegado una lámina de fieltro, y sobre la lámina un mensaje que no se podrá ver hasta que no se quiten todos los sobres que hay encima. De cinco cuerdas penden 24 sobres, cada uno con su correspondiente día, y dentro de ellos un mensaje y un “premio”. Los 24 mensajes son esas cosas de las que hablaba en el post de la semana pasada, esas que a veces despreciamos o no valoramos pero que contienen momentos de felicidad, esas a las que no damos importancia o a las que dejamos que venza la pereza pero que, sin duda, hacen la vida mejor y también nos hacen mejores personas. Cosas tan simples, que no siempre sencillas, como no enfadarse en un día, ir a ver a la Virgen, cocinar juntos, pedir perdón a alguien a quien hayamos hecho daño, dar gracias a Dios por diez cosas, decir “te quiero” de corazón o enviar cinco felicitaciones de Navidad. Pequeños detalles que hacen grande el día a día y que conviene no perder, de hecho, recomiendo guardarlos en un bote y sacar un papelito de vez en cuando para recordarlos y seguir en el camino de ser mejores personas.

Qué mejor momento que el Adviento, que la espera, para reflexionar y prepararnos para llegar limpios, con plenitud y un corazón mejor al nacimiento del que, por nosotros, dio su propia vida.

María

 
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Las tradiciones que me enseñaste.

El blog de María Fernández Dobao - Tradiciones

Eras una amante de las tradiciones, y ese amor ha formado parte de la herencia que he recibido de ti. No se te escapaba ni una, muchas de ellas relacionadas con el calendario litúrgico y otros aspectos religiosos: Cuaresma, Semana Santa, Adviento y Navidad, por no hablar de las oraciones a determinados santos según las necesidades: San Pancracio para la lotería, San Judas Tadeo para las causas desesperadas, San Antonio cuando se perdía algo, etc.

Diciembre es un mes de tradiciones, y me encanta seguir todas las que me enseñaste. Comienza el Adviento, esa época preciosa en que preparamos la Navidad; como dice el Papa Francisco, “Cuando viene alguien querido a visitarnos a casa, predisponemos todo con cuidado y felicidad. Del mismo modo queremos predisponernos para la venida del Señor”. Tú preparabas todo, por dentro y por fuera, y yo intento seguir tu camino.

Para el día 1 ya tenías preparado el Calendario de Adviento, siempre con chocolate. Según me enseñaste lo regalan los padrinos a los ahijados, como los huevos de Pascua, y tendrías que haber visto el que le he regalado a mi nueva ahijada, ¡espectacular y con chocolate del rico rico! Ella todavía es un bebé y no puede disfrutarlo, pero yo he querido cumplir la tradición que me enseñaste y que no le falte su calendario en estas fechas, aunque por ahora lo disfruten su hermana y sus papás. Mis padrinos no están desde hace tiempo y, desde que tampoco estás tú, nadie me lo regala a mí, pero para que no me falte (y para no engordar) uno precioso de tela, de Harrods, me acompaña cada Adviento.
Siempre adornábamos la casa en el puente de Diciembre. Ahora me encanta que vengan los niños (ya no tan niños) a la mía y que disfruten también con esta tradición. Te gustaría ver cómo han dejado el árbol y el cuidado con el que han colocado el Misterio tan bonito que me regalaste.

Tengo la cabeza ya en el menú de Nochebuena, de los veintipico que cenábamos en casa cuando éramos pequeños a cuatro que somos ahora en la mía, pero he cogido tu relevo y lo preparo todo con la misma ilusión que lo preparabas tú, ¡hasta he ido a un taller de cocina de Navidad para innovar! A la tradicional lombarda le voy a dar un toque especial gracias a la Escuela de Cocina Telva.

Dicen que la Navidad es de los niños, que la Navidad deja de gustar cuando faltan los seres queridos, pero yo me niego a sentir así, porque el Niño Jesús viene para todos y a cada uno nos entrega su amor.

¿Y tú, qué tradiciones sigues en estas fechas?

María

 

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