Las tradiciones que me enseñaste.

Eras una amante de las tradiciones, y ese amor ha formado parte de la herencia que he recibido de ti. No se te escapaba ni una, muchas de ellas relacionadas con el calendario litúrgico y otros aspectos religiosos: Cuaresma, Semana Santa, Adviento y Navidad, por no hablar de las oraciones a determinados santos según las necesidades: San Pancracio para la lotería, San Judas Tadeo para las causas desesperadas, San Antonio cuando se perdía algo, etc.

Diciembre es un mes de tradiciones, y me encanta seguir todas las que me enseñaste. Comienza el Adviento, esa época preciosa en que preparamos la Navidad; como dice el Papa Francisco, “Cuando viene alguien querido a visitarnos a casa, predisponemos todo con cuidado y felicidad. Del mismo modo queremos predisponernos para la venida del Señor”. Tú preparabas todo, por dentro y por fuera, y yo intento seguir tu camino.

Para el día 1 ya tenías preparado el Calendario de Adviento, siempre con chocolate. Según me enseñaste lo regalan los padrinos a los ahijados, como los huevos de Pascua, y tendrías que haber visto el que le he regalado a mi nueva ahijada, ¡espectacular y con chocolate del rico rico! Ella todavía es un bebé y no puede disfrutarlo, pero yo he querido cumplir la tradición que me enseñaste y que no le falte su calendario en estas fechas, aunque por ahora lo disfruten su hermana y sus papás. Mis padrinos no están desde hace tiempo y, desde que tampoco estás tú, nadie me lo regala a mí, pero para que no me falte (y para no engordar) uno precioso de tela, de Harrods, me acompaña cada Adviento.
Siempre adornábamos la casa en el puente de Diciembre. Ahora me encanta que vengan los niños (ya no tan niños) a la mía y que disfruten también con esta tradición. Te gustaría ver cómo han dejado el árbol y el cuidado con el que han colocado el Misterio tan bonito que me regalaste.

Tengo la cabeza ya en el menú de Nochebuena, de los veintipico que cenábamos en casa cuando éramos pequeños a cuatro que somos ahora en la mía, pero he cogido tu relevo y lo preparo todo con la misma ilusión que lo preparabas tú, ¡hasta he ido a un taller de cocina de Navidad para innovar! A la tradicional lombarda le voy a dar un toque especial gracias a la Escuela de Cocina Telva.

Dicen que la Navidad es de los niños, que la Navidad deja de gustar cuando faltan los seres queridos, pero yo me niego a sentir así, porque el Niño Jesús viene para todos y a cada uno nos entrega su amor.

¿Y tú, qué tradiciones sigues en estas fechas?

María

 

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