Ya vienen los Reyes Magos

“¡Qué ilusión, esta noche, la de los niños, Platero! No era posible acostarlos. Al fin, el sueño los fue rindiendo: a uno, en una butaca; a otro, en el suelo, al arrimo de la chimenea; a Blanca, en una silla baja; a Pepe, en el poyo de la ventana, la cabeza sobre los clavos de la puerta, no fueran a pasar los Reyes… Y ahora, en el fondo de esta afuera de la vida, se siente como un gran corazón pleno y sano, el sueño de todos, vivo y mágico”. Juan Ramón Jiménez.

Ya no queda nada. Tengo todo preparado para la llegada de los Reyes Magos. He dejado el zapato debajo del árbol, cerca de la ventana, frutos secos y agua para los camellos, champán y un tentempié para Sus Majestades.

Cuando era pequeña, la noche de Reyes dormía con mi hermano, necesitaba darle la mano para calmar los nervios. Al despertar, tras comprobar que el salón estaba lleno de regalos, íbamos corriendo al dormitorio de nuestros padres para avisarles de que ya habían llegado. El tiempo pasa y la vida cambia, ya no hay manos que agarrar ni dormitorios a los que correr, pero no hay circunstancia que pueda con la ilusión de la noche más mágica del año. Reconozco en mí ese nervio infantil expectante ante lo que Sus Majestades pueden traer.

Seguramente los mejores regalos no los encontraré mañana por la mañana debajo del árbol, Ellos se ocupan de repartirlos durante todo el año para que no dejemos de creer. Esos regalos, a veces invisibles, que te hacen mirar al cielo para agradecerles que siempre velen por ti. De pequeños nos decían “pórtate bien, que los Reyes lo ven todo”, y de mayor te das cuenta de que, efectivamente, los Reyes Magos todo lo ven, pero no para juzgarte, sino para darte los mejores regalos de la vida. Gracias por existir.

María

 

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